Procrastinación

He sido siempre una procrastinadora, y diría que lo llevo en la sangre… pero mi familia no lo es, o al menos no lo aparentan en el sentido tangible y mundano de la vida. Es decir, puede que sean procrastinadores de sus sueños y deseos más profundos, y de que los procrastinen, o peor aún que nunca lo intenten. Pero no es de eso de lo que voy a hablar hoy. Como he comentado anteriormente hoy estoy hablando de procrastinación en el sentido más mundano de la palabra.

Procrastinar en colocar la ropa, bajar la basura, hacer papeleos, tirar cosas inservibles, ir al médico, cambiarse de banco, etc. Cosas del día a día que tienes que hacer, logística necesaria para vivir en un mundo ordenado. Y por supuesto eso no ocurre si tu en tu cabeza no eres ordenado.

Para que no sois procrastinadores, seguramente leeréis horrorizados este artículo, pensando que cómo puede haber gente así. Yo me pregunto lo mismo de vosotros, me maravilláis.

Es muy simple, la realidad que vemos fuera es un reflejo de lo que pensamos y sentimos en el interior. Si en nuestra cabeza estamos pasando de una cosa a otra constantemente, de pensamiento en pensamiento, es normal que dejemos las cosas a medias o que no las finalicemos. Si nuestros pensamientos no están organizados, y se acumulan, es normal que también se nos acumule la ropa.

Y ahora es cuando, si sois procrastinadores como yo, empezaréis a quejaros y decir que no sabéis que más hacer, y que lo habéis intentado todo para no procrastinar. Si, yo también he pasado por eso. Y he pasado por muchas fases:

La fase de negación en la que de alguna manera me justificaba a mí misma que vivir en un desorden no me molestaba. Si mi mesa estaba llena de papeles y tenía que trabajar, me decía a mí misma que yo tenía la suficiente capacidad de concentración para que no me molestara mis alrededores. Y seguramente tuviera razón, solo me focalizaba en la tarea en cuestión porque fijarme en mi mesa me produciría ansiedad ante el desorden que había.

Aquella en que me hice un montón de objetivos y tenía que cumplirlo al 100% y era tan cansada que la más mínima muestra de debilidad hacía que mis objetivos se derrumbaran por completo. Esto simplemente no funciona, cuando aspiras del todo a nada, del 0 a la perfección estás condenado a caer, porque la perfección es eso que se aleja cuando lo estás tocando y nunca alcanzas.

Aquella en la que me baje muchas aplicaciones en el móvil de productividad para evitar la procrastinación. Escrito así no tiene mucho sentido, pero estoy segura de que muchos lectores se sentirán identificados. La cosa va así: “En realidad no he comprado leche porque se me ha olvidado y no tengo un planificador de compras en casa, así que en vez de bajar y comprar la leche (5min de tiempo) te tiras una hora bajándote y probando distintas aplicaciones de compra, de organización y de productividad. Con la aplicación de productividad seguro que no se me vuelve a olvidar la leche, o la aplicación me dirá que tengo que ir al médico, etc. En realidad, todo estos siguen siendo excusas, la excusa es que, de alguna manera, no has hecho lo que tenías que hacer porque no tenías la ayuda necesaria o toda la información, etc.

Al final, la procrastinación se basa en que las personas que la padecen pasan de una cosa a otra sin finalizar las acciones, retrasan el finalizar la tarea en cuestión.  Esto pasa al igual que pasan de un pensamiento a otro, sin acabar de finalizarlo. No quieren finalizar la tarea porque esta tiene que ser perfecta y nunca lo es, o porque tienen miedo de que no tengan toda la información correcta, y tomar una decisión errónea Volviendo al mismo punto de partida de que la decisión no sería perfecta.  No tienen claro como finalizar el pensamiento en cuestión y por lo tanto la tarea porque tienen miedo de decidir.

¿Cuál sería la solución?: Como si fuera terapia de choque, tienes que pasar de estar paralizado por la toma de decisiones a tomar decisiones compulsivamente. Tienes que tomar decisiones y ponerte manos a la obra. Tienes que acostumbrarte a tomar decisiones, como dice Brian Tracy, el 80% de las decisiones de deberían de tomar en el momento. Así que ya no puedo decirlo de más maneras: Toma decisiones y ponte en marcha. Y bueno aquí tenéis un solo consejo para dejar de procrastinar, de una procrastinadora de manual:

Sólo voy a dar un consejo ya que, si doy una lista de recursos, vais a procrastinar leyendo la lista de recursos y decidir si los hacéis todos o ninguno. El consejo ya está dicho realmente, toma decisiones rápido y ponte en marcha. Es así de simple. Y así de simple es el libro que me inspiró para dejar de ser procrastinadora: “Eat that frog” de Brian Tracy. Es simple, claro y te ayuda a ponerte en marcha. Totalmente recomendable.

 

Al principio de este articulo empecé diciendo que procrastinadora lo llevaba en la sangre. Sin embargo, hay que diferenciar entre tendencias naturales y habilidades que podemos adquirir. Aprender a ser decisivos se puede aprender, es todo cuestión de práctica y hábito. Está bien saber cuál es tu tendencia natural, pero eso no te excusa de tu comportamiento o tus hábitos. Así que toma decisiones y ponte en marcha.

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Laura Garcia